#Archivo MIGRACIÓN MUSICAL VOL. 3 | #ShimaraMagaly Hasta ahora hemos abordado el tema de los procesos migratorios presentes en la música sin ahondar mucho, realmente, en lo que es la migración musical, antes de intentar definirla debemos entender este fenómeno no sólo como el producto de la migración demográfica, sino como un proceso evolutivo cultural que traspasó –y lo seguirá haciendo- las fronteras.  La globalización: el escaparate cultural  A mediados de la década de los 90, la ciudad de Manchester se convirtió en el sinónimo de juventud y cultura pop más importante del planeta, esto como consecuencia de una serie de cambios sociopolíticos y culturales que experimento la ciudad. Otras causas que originaron que Manchester fuera reconocida como la “ciudad pop” fueron la renovación arquitectónica del centro de la ciudad, con la conformación de una importante comunidad de viviendas de pisos, la tradicional inmigración irlandesa y la aparición del grupo  Oasis en la escena internacional, cuya audiencia estaba conformada por hombres y mujeres menores de 30 años, quienes garantizaron el consumo de numerosos productos culturales procedentes de Manchester, principalmente de música pop.  Es la globalización –ideológica más que comercial- la que ayuda a transportar la música de un lugar a otro. En el proceso de encuentro de distintas expresiones musicales han acontecido interesantes fenómenos de interacción cultural. Por ejemplo, en una época persistió la idea de que la fuerza de la industria global de la música y el alcance de distribución de las corporaciones transnacionales condenaba a los países periféricos a ser sólo consumidores pasivos de los productos musicales del primer mundo. Esta idea incluso denunció a los movimientos de música pop locales como burdas imitaciones de la “decadente” música comercial norteamericana. Lo cierto es que los contenidos subculturales de los movimientos de música pop de los países desarrollados experimentaron una relectura en la periferia, y en el proceso de asimilación incorporaron significaciones que les permitieron funcionar como armas simbólicas en las luchas y confrontaciones sociales de sus realidades locales. En algunos suburbios de Buenos Aires, grupos de jóvenes marginados enarbolaron las canciones de los Rolling Stones como himnos reivindicativos  de su identidad. En una pequeña aldea de Chiapas, una canción de Bob Dylan fue el canto de lucha de una comunidad indígena. Como éstos, hay un sinnúmero de ejemplos de los efectos de la globalización sobre la música y más específicamente sobre la migración musical.  Cabe señalar que el acceso a los productos musicales de las subculturas pop en las regiones periféricas en un principio forma parte de una cultura de élite. Su consumo no es tan homogéneo como en las sociedades industrializadas. Pasaron muchos años antes de que la música de los Doors o de los Ramones llegase a los barrios populares de Bogotá o de la Ciudad de México. En ese proceso de asimilación, que va deslizándose desde las élites a los sectores menos favorecidos de la población, la música va adquiriendo atributos subculturales válidos para la realidad local.  Las diferencias culturales En este punto, hay que reconocer que la globalización comercial también le ha hecho daño a la diversificación de la música. Por supuesto que los hombres encargados de la industria notaron los efectos de la música en la sociedad y viceversa, la respuesta fue la World Music, definida y construida por el mercado global de la música, un producto extraído de las regiones más tradicionales del mundo, selectivamente apropiado, cuyos sonidos poseen connotaciones exóticas y de exaltación étnica, con toques de pobreza y simplicidad. Y aún cuando los músicos de varias partes del mundo están resistiéndose e intentan no ser barridos por la globalización, irónicamente, varios de ellos han sido etiquetados dentro del Worldbeaten sus propios lugares de origen, a pesar de su fuerza local y nacional.  La World Music es un ejemplo de cómo la música es simultáneamente un agente de movilidad y un referente de distinción conectado a un lugar fuera del primer mundo. A pesar de la globalización, la transnacionalización, la migración internacional y el soporte comercial de la música, cada género musical, en cualquier lugar, requiere de al menos cierta identificación local. La diáspora cultural de los pueblos Cuando hablamos de diáspora musical nos estamos refiriendo a la música que ha migrado de lo local al primer mundo y que de ahí es reinterpretada y proyectada a nivel global. Algunos movimientos de la diáspora suelen anunciarse en occidente como manifestaciones subculturales o del underground.  Hablar de la migración musical como la diáspora cultural de los pueblos es reconocer que los movimientos migratorios tienen efectos culturales que repercuten en todo el mundo y no sólo en los lugares en donde se manifiestan dichos movimientos. Es un ciclo que va de lo local, se proyecta a nivel global, vuelve a lo local –en una región diferente a su origen-, se reinventa y se vuelve a proyectar al mundo.  La migración musical es, por tanto, un proceso cultural evolutivo muy complejo, que requiere de análisis y estudios más profundos. Lo más sencillo es verla como un fenómeno cultural de la sociedad, producto del desplazamiento humano por el mundo, en conclusión: la migración musical es la diáspora cultural de los pueblos.

#Archivo MIGRACIÓN MUSICAL VOL. 3 | #ShimaraMagaly

Hasta ahora hemos abordado el tema de los procesos migratorios presentes en la música sin ahondar mucho, realmente, en lo que es la migración musical, antes de intentar definirla debemos entender este fenómeno no sólo como el producto de la migración demográfica, sino como un proceso evolutivo cultural que traspasó –y lo seguirá haciendo- las fronteras.

 La globalización: el escaparate cultural 

A mediados de la década de los 90, la ciudad de Manchester se convirtió en el sinónimo de juventud y cultura pop más importante del planeta, esto como consecuencia de una serie de cambios sociopolíticos y culturales que experimento la ciudad. Otras causas que originaron que Manchester fuera reconocida como la “ciudad pop” fueron la renovación arquitectónica del centro de la ciudad, con la conformación de una importante comunidad de viviendas de pisos, la tradicional inmigración irlandesa y la aparición del grupo 
Oasis en la escena internacional, cuya audiencia estaba conformada por hombres y mujeres menores de 30 años, quienes garantizaron el consumo de numerosos productos culturales procedentes de Manchester, principalmente de música pop. 

Es la globalización –ideológica más que comercial- la que ayuda a transportar la música de un lugar a otro. En el proceso de encuentro de distintas expresiones musicales han acontecido interesantes fenómenos de interacción cultural. Por ejemplo, en una época persistió la idea de que la fuerza de la industria global de la música y el alcance de distribución de las corporaciones transnacionales condenaba a los países periféricos a ser sólo consumidores pasivos de los productos musicales del primer mundo. Esta idea incluso denunció a los movimientos de música pop locales como burdas imitaciones de la “decadente” música comercial norteamericana.

Lo cierto es que los contenidos subculturales de los movimientos de música pop de los países desarrollados experimentaron una relectura en la periferia, y en el proceso de asimilación incorporaron significaciones que les permitieron funcionar como armas simbólicas en las luchas y confrontaciones sociales de sus realidades locales. En algunos suburbios de Buenos Aires, grupos de jóvenes marginados enarbolaron las canciones de los Rolling Stones como himnos reivindicativos  de su identidad. En una pequeña aldea de Chiapas, una canción de Bob Dylan fue el canto de lucha de una comunidad indígena. Como éstos, hay un sinnúmero de ejemplos de los efectos de la globalización sobre la música y más específicamente sobre la migración musical. 

Cabe señalar que el acceso a los productos musicales de las subculturas pop en las regiones periféricas en un principio forma parte de una cultura de élite. Su consumo no es tan homogéneo como en las sociedades industrializadas. Pasaron muchos años antes de que la música de los Doors o de los Ramones llegase a los barrios populares de Bogotá o de la Ciudad de México. En ese proceso de asimilación, que va deslizándose desde las élites a los sectores menos favorecidos de la población, la música va adquiriendo atributos subculturales válidos para la realidad local. 

Las diferencias culturales

En este punto, hay que reconocer que la globalización comercial también le ha hecho daño a la diversificación de la música. Por supuesto que los hombres encargados de la industria notaron los efectos de la música en la sociedad y viceversa, la respuesta fue la World Music, definida y construida por el mercado global de la música, un producto extraído de las regiones más tradicionales del mundo, selectivamente apropiado, cuyos sonidos poseen connotaciones exóticas y de exaltación étnica, con toques de pobreza y simplicidad. Y aún cuando los músicos de varias partes del mundo están resistiéndose e intentan no ser barridos por la globalización, irónicamente, varios de ellos han sido etiquetados dentro del Worldbeaten sus propios lugares de origen, a pesar de su fuerza local y nacional. 

La World Music es un ejemplo de cómo la música es simultáneamente un agente de movilidad y un referente de distinción conectado a un lugar fuera del primer mundo. A pesar de la globalización, la transnacionalización, la migración internacional y el soporte comercial de la música, cada género musical, en cualquier lugar, requiere de al menos cierta identificación local.

La diáspora cultural de los pueblos

Cuando hablamos de diáspora musical nos estamos refiriendo a la música que ha migrado de lo local al primer mundo y que de ahí es reinterpretada y proyectada a nivel global. Algunos movimientos de la diáspora suelen anunciarse en occidente como manifestaciones subculturales o del underground

Hablar de la migración musical como la diáspora cultural de los pueblos es reconocer que los movimientos migratorios tienen efectos culturales que repercuten en todo el mundo y no sólo en los lugares en donde se manifiestan dichos movimientos. Es un ciclo que va de lo local, se proyecta a nivel global, vuelve a lo local –en una región diferente a su origen-, se reinventa y se vuelve a proyectar al mundo. 

La migración musical es, por tanto, un proceso cultural evolutivo muy complejo, que requiere de análisis y estudios más profundos. Lo más sencillo es verla como un fenómeno cultural de la sociedad, producto del desplazamiento humano por el mundo, en conclusión: la migración musical es la diáspora cultural de los pueblos.

“En la medida en que cruzan fronteras culturales y nacionales, las migraciones musicales ponen en primer plano los procesos de dislocación, transformación y mediación, los cuales jugarán más tarde un papel importante en la caracterización de las estructuras musicales, las producciones y las actuaciones en directo.”
“Al igual que las personas, la música no permanece inmóvil, viaja y se mezcla con los sonidos que encuentra en su nuevo hogar. La música nos ayuda a conocer mejor a otros pueblos, a través de la música pueden conocerse las costumbres y vivencias cosmopolitas de otras culturas, así como múltiples elementos comunes a los grupos humanos como son: el trabajo, la comida, el amor, el desamor, la amistad, etcétera. Es muy amplio el campo musical en el que podemos adentrarnos.”
#Archivo Personajes Subterráneos: MoMo 
Ninguna vanidad, por apremiante que sea, puede contra la grandeza de esta agrupación, conformada por cuatro entes unidos por la música. Momo es una banda de rock alternativo que se formó en las entrañas de la Unidad Independencia, al sur de la ciudad de México. Se encuentran en la promoción de su primer EP, sin embargo, con su historia, estos cuatro muchachos nos demuestran que sólo la constancia y la dedicación a lo que uno ama dejan satisfacción.
“El desarrollo de la humanidad es el desarrollo y coexistencia de las culturas, lo que plantea un problema esencial para la educación. ¿Cómo considerar, en el proceso educativo, las culturas que coexisten en una sociedad histórica dada? Si consideramos que la educación debe tomar en cuenta la socialización específica de las otras culturas, deberíamos aceptar que toda educación es una acción intercultural o multicultural.”
#Archivo Personajes Subterráneos: Smash Radio)
“Es sorprendente que un poeta pueda ser simultáneamente un hombre rentable. Alguien podría decir que así dejas de ser poeta. Que vendes tu creación. Yo podría decir que la creación siempre se vende. A ti mismo, a la persona que amas, a la persona que pierdes… pero lo que pienso de verdad es que la creación no se vende jamás. Es imposible. La creación es un valor personal, una combustión interna. Da igual lo que sea o para lo que sea. Vive por si misma. Y a veces ilumina.”